jueves, 4 de junio de 2026

Los gigantes olvidados del Baeza-Utiel: cien años de una obra monumental y de una memoria incómoda para Úbeda


"Gigantes de Hormigón, Memoria Olvidada: Un siglo entero ha hecho falta para que estos viaductos pasen de ser promesas de progreso a monumentos oficiales de la desidia. Esta infografía expone la doble vara de medir de la gestión cultural en Úbeda: oro para el Renacimiento de postal, y tierra para la historia viva que incomoda a los despachos. Menos mal que el hormigón es duro, porque el olvido institucional pesa bastante más."








Por Plataforma de la Vía Verde del Renacimiento

Un siglo después de la visita de Alfonso XIII para respaldar las obras del Baeza-Utiel, sobreviven algunos de los mayores testimonios de la ingeniería ferroviaria española: el viaducto de Los Barros, el mayor de toda la línea; Gútar, icono de la actual Vía Verde del Renacimiento; Los Cárceles, sobre el Cabriel; o Solanilla, una de las estructuras inacabadas más espectaculares del país.

Sin embargo, mientras estos gigantes de hormigón continúan en pie cien años después, Úbeda sigue mostrando una relación ambigua con este patrimonio. La ciudad ha sabido proyectar con éxito su extraordinario legado renacentista, pero ha relegado a un segundo plano una de las mayores obras públicas ejecutadas en su entorno. El centenario ha vuelto a poner de manifiesto la escasa atención institucional e historiográfica dedicada al Baeza-Utiel, así como el insuficiente impulso a la futura Vía Verde del Renacimiento.

La consecuencia es evidente: muchos ciudadanos y visitantes desconocen que junto a Úbeda se conserva uno de los conjuntos de infraestructura ferroviaria inacabada más importantes de Europa. Los viaductos siguen ahí. La historia también. Lo que sigue faltando es la voluntad de situarla en el lugar que merece dentro de la memoria colectiva de la ciudad.






El pasado 14 de enero de 2026 se cumplió el centenario de uno de los acontecimientos más relevantes de la historia contemporánea de la provincia de Jaén: la visita de Alfonso XIII a Úbeda, Baeza y otros municipios jiennenses para respaldar públicamente las obras de la línea ferroviaria Baeza-Utiel, una infraestructura llamada a transformar las comunicaciones entre Andalucía y el Levante español.

Aquel ambicioso proyecto, concebido para conectar directamente ambas regiones sin necesidad de pasar por Madrid, acabó convirtiéndose en una de las mayores empresas de ingeniería ferroviaria emprendidas en España durante el siglo XX. Sus 366 kilómetros de recorrido incluían más de un centenar de túneles, veinticinco viaductos, estaciones, apeaderos y enormes movimientos de tierras que modificaron para siempre el paisaje de tres comunidades autónomas.

Sin embargo, cien años después, la conmemoración de aquella histórica jornada ha dejado una sensación difícil de ignorar: la de que algunas instituciones y determinados sectores de la historiografía local siguen sin saber muy bien qué hacer con la memoria del Baeza-Utiel.

Los gigantes de hormigón que siguen desafiando al tiempo


La línea Baeza-Utiel dejó tras de sí uno de los conjuntos de obra pública más impresionantes del patrimonio ferroviario español. Aunque nunca llegó a entrar en servicio, sus infraestructuras constituyen hoy un legado técnico y patrimonial de enorme valor histórico.

Entre las estructuras más destacadas sobresalen algunos viaductos que todavía impresionan por sus dimensiones, su calidad constructiva y su grado de conservación.


  • Viaducto de Los Barros (Jaén)

foto gentileza Plataforma A Favor de la Via Verde del Renacimiento.



Situado sobre el río Guadalimar, a escasos kilómetros de Linares-Baeza, constituye el mayor viaducto de toda la línea ferroviaria.

Con una longitud que oscila entre los 210 y los 235 metros según las distintas fases y replanteos del proyecto, está formado por cinco grandes bóvedas parabólicas de hormigón armado y dos arcos laterales. Su imponente presencia lo convierte en una de las obras de ingeniería civil más importantes construidas en la provincia de Jaén durante el siglo XX.

Actualmente forma parte del Camino Natural Vía Verde del Guadalimar.


  • Viaducto de Gútar o de Villanueva del Arzobispo

foto gentileza Plataforma A Favor de la Via Verde del Renacimiento.



Con 167 metros de longitud y diez arcos de medio punto, representa una de las imágenes más reconocibles de la actual Vía Verde del Renacimiento.

Su perfecta integración en el paisaje olivarero evidencia tanto la calidad técnica como el cuidado estético con el que fueron concebidas las infraestructuras de la línea.

  • Viaducto de Los Cárceles (Cabriel)

foto gentileza Plataforma A Favor de la Via Verde del Renacimiento.



Ubicado entre las provincias de Albacete y Valencia, fue diseñado para salvar el profundo cañón del río Cabriel.

Sus más de 150 metros de longitud y la complejidad de su diseño lo convierten en una de las estructuras más singulares de todo el trazado. El proyecto contemplaba un gran arco central de hormigón armado de treinta metros de luz acompañado por varios arcos laterales. La paralización definitiva de las obras impidió su completa finalización.

  • Viaducto de Solanilla o Alcaraz

Viaducto de Solanilla es el  protagonista de la 𝗙𝗼𝘁𝗼𝗴𝗿afia ?𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗮 𝗔𝗹𝗯𝗮𝗰𝗲𝘁𝗲 𝗔𝗵𝗼𝗿𝗮




Con 145 metros de longitud y una espectacular disposición en dos niveles superpuestos, constituye una de las obras más llamativas del patrimonio ferroviario español inacabado.

Su singular configuración arquitectónica, que recuerda a determinados acueductos históricos, lo convierte en una de las piezas más reconocibles de la antigua línea.

Estas estructuras son únicamente algunos ejemplos de un conjunto patrimonial extraordinario que continúa en pie un siglo después del inicio de las obras.

A pesar del abandono institucional y de la ausencia de inversiones significativas durante décadas, la inmensa mayoría de los viaductos proyectados siguen conservándose en un estado estructural notable. De los veinticinco viaductos construidos a lo largo de la línea, alrededor de veintidós o veintitrés permanecen prácticamente completos en lo que respecta a su obra civil.

La explicación es sencilla: fueron levantados con hormigón en masa, hormigón armado y sillería de gran calidad, materiales que les han permitido resistir el paso del tiempo, la climatología y los actos vandálicos con un mantenimiento prácticamente inexistente.

Aunque el ferrocarril nunca llegó a inaugurarse y acabó convirtiéndose en uno de los grandes proyectos frustrados de la ingeniería española, los trabajos de explanación, túneles, puentes y estructuras alcanzaron cerca del 78 % de ejecución antes de su abandono definitivo.
El centenario que pasó de puntillas

Lo ocurrido durante la conmemoración del centenario debería invitar a una reflexión serena.

Numerosos actos recordaron la visita de Alfonso XIII a la provincia. Se habló del rey, de los recibimientos oficiales, de los discursos, de las fotografías históricas y del contexto político de la época. Sin embargo, en demasiadas ocasiones se olvidó lo esencial: Alfonso XIII vino a respaldar la construcción de la línea Baeza-Utiel.

Sin ese ferrocarril, aquella visita jamás habría tenido lugar.

Resulta sorprendente que una efeméride vinculada directamente a uno de los mayores proyectos de infraestructura de la España contemporánea terminara reducida, en muchos casos, a una simple evocación protocolaria de la presencia del monarca.

La consecuencia es evidente: se conmemora el escenario y se diluye el motivo principal de la función.

Recordar al rey está bien. Recordar por qué vino quizá estaría todavía mejor.


La incómoda relación de Úbeda con su patrimonio ferroviario


Quizá la cuestión más preocupante sea la actitud que desde hace años mantienen determinadas instituciones y algunos sectores de la historiografía local respecto al patrimonio ferroviario asociado al Baeza-Utiel.

Úbeda ha construido, con pleno merecimiento, una poderosa imagen ligada a su extraordinario legado renacentista. Nadie discute la importancia de ese patrimonio ni su condición de referencia cultural internacional.

Lo preocupante es que, en ocasiones, parece que la historia de la ciudad terminara en el siglo XVI.

Todo aquello que pertenece a la historia industrial, económica y social contemporánea suele quedar relegado a un segundo plano. Como si el patrimonio ferroviario fuera una cuestión menor. Como si una de las mayores obras públicas jamás ejecutadas en el entorno de la ciudad no mereciera ocupar un espacio destacado dentro del relato histórico local.

Durante años, algunos investigadores y divulgadores locales han dedicado enormes esfuerzos a estudiar episodios ampliamente conocidos de la Edad Moderna mientras la línea Baeza-Utiel apenas recibía una atención proporcional a su relevancia histórica, económica y territorial.

No se trata de cuestionar investigaciones ni trayectorias académicas. Se trata simplemente de señalar una evidencia: existe un notable desequilibrio entre la importancia objetiva del Baeza-Utiel y la atención que ha recibido dentro del discurso histórico dominante en Úbeda.

Ese desequilibrio ha contribuido a generar una percepción equivocada entre una parte de la ciudadanía, que sigue contemplando la línea ferroviaria como una curiosidad anecdótica cuando, en realidad, constituye uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia contemporánea de la comarca.


El Ayuntamiento tampoco puede mirar hacia otro lado


La responsabilidad no corresponde únicamente al ámbito académico.

El Ayuntamiento de Úbeda ha mostrado históricamente una implicación limitada en la puesta en valor del legado material y cultural asociado al Baeza-Utiel.

Resulta difícil identificar una estrategia sostenida de divulgación, señalización, interpretación o promoción de este patrimonio comparable a la desarrollada para otros recursos históricos de la ciudad.

Mientras numerosos municipios españoles han convertido su patrimonio industrial y ferroviario en un elemento de identidad colectiva y desarrollo turístico, en Úbeda la antigua línea continúa ocupando una posición claramente secundaria dentro de las prioridades institucionales.

El resultado es que muchos visitantes desconocen que en las inmediaciones de la ciudad se conserva uno de los mayores conjuntos de infraestructura ferroviaria inacabada de Europa.

Y quizá resulte más preocupante que una parte creciente de la propia población local también lo desconozca.


De ferrocarril frustrado a patrimonio del siglo XXI


Pese a todo, la historia del Baeza-Utiel no terminó con el abandono de las obras.

La recuperación progresiva de numerosos tramos como corredores verdes demuestra que aquellas infraestructuras siguen teniendo una utilidad social evidente cien años después del inicio de su construcción.

La Vía Verde del Renacimiento representa precisamente esa nueva vida para un proyecto que nunca llegó a cumplir su función ferroviaria original. Allí donde no circulan trenes pueden circular senderistas, ciclistas, visitantes y ciudadanos interesados en conocer una parte fundamental de la historia de su territorio.

Los grandes viaductos del Baeza-Utiel ya no transportan locomotoras.

Transportan memoria.

Son testimonios materiales de una época que creyó en la capacidad transformadora de las infraestructuras, símbolos de un proyecto concebido para vertebrar territorios y recordatorios permanentes de una historia que sigue presente sobre el terreno.

Y quizá por eso continúan resultando incómodos para quienes prefieren reducir la historia local a los capítulos más conocidos, más rentables o más sencillos de explicar.


La desmemoria también forma parte de la historia


La principal lección que deja este centenario no es únicamente la magnitud de las obras emprendidas hace cien años.

Es comprobar hasta qué punto una sociedad puede convivir diariamente con un patrimonio excepcional y, al mismo tiempo, ignorarlo.

Los túneles siguen ahí.

Los viaductos siguen ahí.

Las estaciones siguen ahí.

Las explanaciones siguen ahí.

La historia sigue ahí.

Lo único que corre verdadero peligro de desaparecer es la voluntad colectiva de recordarla.

Por eso los miles de integrantes y simpatizantes de la Plataforma de la Vía Verde del Renacimiento continuaremos defendiendo la recuperación, divulgación y puesta en valor de este patrimonio.

No por nostalgia.

No por romanticismo ferroviario.

Sino porque una sociedad que olvida deliberadamente una parte de su pasado termina empobreciendo su propia identidad.

Y porque, cien años después de aquella visita de Alfonso XIII, el verdadero debate ya no es por qué se construyó la línea Baeza-Utiel.

El verdadero debate es por qué algunos siguen empeñados en no contar su historia completa.




A modo de conclusión

El centenario de la línea Baeza-Utiel no solo invita a recordar una de las mayores obras de ingeniería proyectadas en la España del siglo XX, sino también a reflexionar sobre la forma en que gestionamos nuestra memoria colectiva. Los viaductos, túneles y estaciones que aún permanecen en pie constituyen mucho más que vestigios de un proyecto inacabado: son testimonios de una época, de unas aspiraciones de desarrollo territorial y de una historia que forma parte inseparable de la identidad de la comarca. Reconocer y poner en valor este patrimonio no significa mirar al pasado con nostalgia, sino comprender que el conocimiento y la conservación de nuestra historia enriquecen el presente y fortalecen el futuro. Porque el verdadero desafío ya no es explicar por qué se construyó el Baeza-Utiel, sino garantizar que su legado no quede relegado al olvido.







Bibliografía consultada

Blog de la Plataforma de la Vía Verde del Renacimiento.


Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Documentación histórica sobre la línea Baeza-Utiel.


Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Programa Caminos Naturales y Vías Verdes.


Sánchez Sánchez, Francisco. Estudios e investigaciones sobre la línea ferroviaria Baeza-Utiel.


Inventarios técnicos y patrimoniales de las infraestructuras ferroviarias de la línea Baeza-Utiel en Jaén, Albacete y Valencia.


Documentación histórica conservada en archivos ferroviarios y proyectos constructivos del antiguo ferrocarril Baeza-Utiel.

sábado, 30 de mayo de 2026

La miopía institucional de Úbeda frente a la lección de historia de Iznatoraf

 

📢 MENOS ESCAPARATE Y MÁS PATRIMONIO: El "catetismo" institucional de Úbeda frente a la lección de Iznatoraf

Los administradores de la PLATAFORMA queremos denunciar públicamente una omisión tan grave como sintomática en el nuevo equipamiento de las Eras del Alcázar de Úbeda.

Recientemente se han instalado prismáticos y un panel indicativo en este mirador. Si bien la iniciativa de dinamizar el turismo es necesaria, el resultado es un reflejo fiel de la miopía política local: el panel omite por completo la histórica y nonata línea ferroviaria Baeza-Utiel. Un olvido imperdonable que vuelve a dejar en evidencia el desinterés institucional crónico hacia la Vía Verde del Renacimiento.

🚴‍♂️ Menos postureo de escaparate y más cicloturismo

Parece que la administración de Úbeda solo entiende el turismo como un escaparate de foto fija, souvenir y consumo rápido. Se olvidan de que el cicloturismo y el senderismo no solo aportan un turismo de calidad, sostenible y desestacionalizado, sino que promueven un estilo de vida mucho más sano y conectado con el territorio.

Darle la espalda a la Vía Verde es darle la espalda a la salud, al medio ambiente y a los viajeros que buscan experimentar el paisaje de verdad, no solo mirarlo a través de un cristal. Pero claro, para eso hace falta gestionar con visión de futuro, no con mentalidad de folleto turístico de los noventa.

🔍 El "zasca" de la coherencia: Úbeda tiene mucho que aprender de Iznatoraf

Para desmontar las excusas del Ayuntamiento de Úbeda, solo hay que comparar estas dos realidades:





Panel de Úbeda (Izquierda)Panel de Iznatoraf (Derecha)
Mucho logo de la UNESCO y mucha inversión, pero decide borrar de un plumazo el trazado ferroviario que marcó la historia del siglo XX en la comarca.Un mirador modesto pero ejemplar que sí cita, detalla y reconoce explícitamente la línea Baeza-Utiel como el corredor histórico que es.


 

Señores de la administración de Úbeda: aprendan de Iznatoraf. Un municipio más pequeño les está dando una lección magistral de cómo se respeta, se señaliza y se pone en valor la historia de nuestra tierra sin necesidad de esconder el patrimonio ferroviario.

El patrimonio se defiende entero, no solo lo que encaja en su idea de "postureo" monumental. Les exigimos que rectifiquen inmediatamente y devuelvan a la línea Baeza-Utiel el lugar que le corresponde en la memoria de nuestro paisaje.

#BaezaUtiel #ViaVerdeDelRenacimiento #MenosEscaparateMásCicloturismo #ÚbedaAprendeDeIznatoraf #JaénEnTren

jueves, 28 de mayo de 2026

Úbeda, Crónica de un centenario incompleto: el Baeza-Utiel y la firma ignorada de Alfonso XIII.



"La majestuosa —y fantasma— estación de tren de Úbeda. Una joya arquitectónica de la línea Baeza-Utiel nacida bajo el Plan Guadalhorce de 1926. Un siglo después, el Ayuntamiento  e historiadores locales prefieren celebrar un centenario ficticio antes que admitir la verdad histórica de su origen y el abandono final de nuestras infraestructuras." Recreación por IA



Por Plataforma Vía Verde del Renacimiento.

Mientras el Ayuntamiento y los historiadores locales celebraban con pompa el centenario de la visita de Alfonso XIII a Úbeda, un clamoroso silencio cubrió el verdadero motivo de aquel viaje: la firma de un ferrocarril Baeza-Utiel que jamás llegó a inaugurarse. Este artículo denuncia la amnesia selectiva de unas jornadas que ignoraron el fracaso histórico de la línea, el nulo apoyo institucional a la Plataforma de la Vía Verde y el abandono de la Estación de Úbeda, hoy en la Lista Roja de Hispania Nostra. Un "zasca" directo tanto a la desidia política como a los "cuñados" de Facebook que prefieren la nostalgia de red social antes que exigir a Adif la restauración que por derecho nos corresponde.


El centenario de una firma fantasma: el gran olvido del Ayuntamiento y los historiadores de Úbeda

Hace apenas unas semanas, Úbeda se vistió de gala académica para conmemorar por todo lo alto el centenario de la visita del rey Alfonso XIII a nuestra ciudad. Conferencias, ponencias eruditas, despliegue de datos y un profundo repaso histórico sirvieron para que los historiadores locales y el propio Ayuntamiento de Úbeda recordaran con orgullo aquellos días en los que el monarca pisó suelo ubetense. Sin embargo, en este banquete de la memoria institucional y el aplauso mutuo, parece que a los conferenciantes se les atragantó el plato principal: el ferrocarril Baeza-Utiel.

Es encomiable que se rescate el pasado de los archivos, pero resulta sonrojante el ejercicio de amnesia selectiva que se practicó en esas jornadas. Se habló con detalle del rey, de su distinguida comitiva y del boato de la época, pero se pasó de puntillas —o directamente se guardó un clamoroso silencio— sobre el verdadero hito político y de infraestructuras que justificaba y daba sentido a aquel viaje de Estado: la firma del inicio de las obras del ferrocarril en la vecina estación de Linares-Baeza.

La realidad es tozuda y los documentos históricos no mienten por mucho que se intenten edulcorar. Aunque Alfonso XIII firmase el Real Decreto el 5 de marzo de 1926 dentro del Plan Guadalhorce, el monarca jamás llegó a inaugurar la línea. Las obras no comenzaron oficialmente hasta 1927, ya bajo la dictadura de Primo de Rivera, y el trazado ferroviario quedó finalmente inconcluso, convertido en un cadáver de hormigón antes de haber visto pasar el primer tren.


El primer zasca: Resulta esperpéntico que las mismas autoridades y cronistas que hoy saturan la agenda cultural celebrando una visita real de hace cien años, olviden mencionar que aquella "histórica firma" se convirtió en la mayor promesa rota de nuestra historia. Festejar la firma de un tren que nunca llegó a funcionar es como inaugurar con orgullo la primera piedra de un hospital que jamás se construyó. Una cosa es la investigación histórica rigurosa y otra, muy distinta, el escaparatismo cultural y la complacencia política.

Pero el silencio no solo es vergonzoso por lo que ocurrió en el siglo pasado, sino por la desidia en el presente. El trazado abandonado del Baeza-Utiel lleva décadas esperando una reconversión integral en Vía Verde que dinamice la comarca y ofrezca una alternativa turística y medioambiental sostenible. Sin embargo, el apoyo real del Ayuntamiento de Úbeda y de estos foros de historiadores a este proyecto patrimonial ha sido prácticamente nulo.

Y aquí es donde entra la fauna digital de nuestra ciudad. Esos mismos historiadores de salón que callan en las conferencias oficiales coexisten en el ecosistema local con los "cuñados de taberna" de la conocida red social Facebook, como los grupos de Fotos de Úbeda o Actualidad de Úbeda. Esos opinólogos de teclado que se creen cronistas oficiales detrás de una pantalla, siempre dispuestos a pontificar sobre el pasado de Úbeda con nostalgia rancia, pero incapaces de arrimar el hombro para apoyar las reivindicaciones de la Plataforma de la Vía Verde.


Zasca a la "taberna virtual": Es muy cómodo dar lecciones de ubetensismo en Facebook entre "me gustas" y comentarios nostálgicos, pero resulta patético ver cómo esos mismos palmeros digitales e eruditos de barra de bar ignoran deliberadamente la lucha activa de la Plataforma de la Vía Verde. Prefieren mil veces discutir en redes por el color de una piedra o por qué rey nos visitó hace un siglo que firmar un manifiesto, salir a la calle o exigir a las administraciones que rescaten el trazado. Para el postureo en redes siempre tienen gigas de memoria; para el compromiso con el futuro de su tierra, se quedan sin cobertura.

El ejemplo más sangrante de este abandono institucional, olvido académico y cobardía digital tiene nombre y apellidos: la propia Estación de Ferrocarril de Úbeda. Mientras en las conferencias se llenaban la boca con el centenario de Alfonso XIII, este edificio histórico —joya abandonada de la línea inconclusa— languidece en la Lista Roja del Patrimonio de la asociación Hispania Nostra debido a su estado de ruina progresiva.

Se puede llegar a entender que el Ayuntamiento de Úbeda, con un presupuesto municipal limitado y mil frentes abiertos, argumente que no puede asumir en solitario los millonarios gastos de restauración que requiere un inmueble de estas características. Es una excusa económica válida, pero no política. Si las arcas locales no dan para levantar los tejados de la estación, lo mínimo exigible a nuestros gobernantes es que tengan la valentía y la decencia de reivindicar y exigir formalmente a Adif su inmediata restauración y consolidación. Adif, como ente propietario de las infraestructuras ferroviarias estatales, es quien mantiene este patrimonio en el olvido, pero el Ayuntamiento prefiere el silencio sumiso antes que levantar la voz y exigir lo que por derecho e historia nos pertenece.


El zasca definitivo: Nuestros historiadores locales, los responsables municipales y los "cuñados" de Facebook perdieron una oportunidad de oro para hacer verdadera pedagogía histórica: conectar el pasado con el presente y explicar por qué, un siglo después, Úbeda sigue sufriendo un aislamiento ferroviario crónico. Pero claro, es infinitamente más cómodo y políticamente correcto hablar de los viajes de la Corona en 1926 —o poner comentarios simplones en redes— que asumir la responsabilidad actual, exigir cuentas a Adif y dejar de permitir que la Estación de Úbeda se caiga a pedazos en la Lista Roja mientras la Vía Verde sigue bloqueada por la desidia local. Al final, en Úbeda, la única máquina que funcionó a las mil maravillas fue el tren del silencio y la hipocresía institucional.

Conclusión: Menos fotos de salón y más dignidad patrimonial

En definitiva, el centenario de la visita de Alfonso XIII no ha sido más que otro ejercicio de escaparatismo cultural diseñado para el aplauso mutuo y la foto de rigor. Es intolerable que quienes se autoproclaman custodios de nuestra historia oficial miren hacia el pasado con lupa académica mientras sufren de ceguera voluntaria ante el presente. El verdadero rigor histórico no consiste en recrearse en el boato de una comitiva real de hace un siglo, sino en tener la valentía de señalar cómo aquella "histórica firma" se tradujo en una vía muerta, en un abandono crónico y en una estación, la nuestra, que hoy da vergüenza ajena verla en la Lista Roja de Hispania Nostra.

Ni el Ayuntamiento puede ampararse en la falta de presupuesto para justificar su sumisión ante Adif, ni los "cuñados de Facebook" pueden seguir lavándose las manos entre comentarios nostálgicos mientras dan la espalda a la Plataforma de la Vía Verde. La memoria de Úbeda no se defiende con discursos edulcorados ni con "me gustas" en las redes sociales; se defiende exigiendo responsabilidades, arrimando el hombro con los colectivos locales y rescatando del olvido lo que por justicia nos pertenece. Mientras la complacencia de los historiadores y la desidia de los políticos sigan gobernando la agenda, Úbeda continuará anclada en la misma vía muerta en la que Alfonso XIII la dejó hace cien años. Ya es hora de que el Ayuntamiento despierte, deje de silbar y empiece, de una vez, a exigir a Adif la dignidad que nuestro patrimonio ferroviario merece.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Vía Verde del Renacimiento: Seis años exigiendo un futuro más allá de la tradición.

Plataforma Vía Verde del Renacimiento.

Futura Vía Verde del Renacimiento  (trazado férreo LineaBaezaUtiel) desde Úbeda.



El presente mes de mayo de 2026, la Plataforma Vía Verde del Renacimiento cumple seis años de vida. Pero hoy no soplamos velas por el pasado; alzamos la voz por el futuro. Este aniversario es un grito al corazón de nuestra tierra y un mensaje urgente a quienes nos representan: nuestra esperanza no puede seguir esperando.

Estamos en un momento crucial para Úbeda, La Loma y Las Villas. Es hora de elegir: o nos atrevemos a transformar nuestro territorio con proyectos que generen vida, o nos resignamos a ser un escenario hermoso que solo cobra vida en días de fiesta.

Este sueño nació del amor y la rebeldía de dos ubetenses. Dos personas que se negaron a ver cómo el olvido sepultaba nuestras raíces y decidieron rescatar nuestro patrimonio ferroviario para convertirlo en un camino de futuro. Hoy, ese latido es más fuerte que nunca gracias a logros que nos llenan de orgullo:

  • Un respaldo que nos da alas: El apoyo de la dirección nacional de Vías Verdes confirma que no somos solo un grupo de soñadores, sino el motor de un cambio real.

  • Tierra que ya se mueve: Ver las máquinas trabajar entre Arroyo del Ojanco y Villanueva del Arzobispo es el abrazo que necesitábamos; la prueba de que este camino no tiene vuelta atrás.

  • Una voz que ya no se calla: Hemos llevado el eco de nuestra comarca hasta los despachos donde se decide el destino de nuestra gente, exigiendo que el compromiso se firme con hechos, no solo con palabras.

Las vías verdes crean empleo estable, salud y turismo sostenible todo el año. En cambio, las luces de Navidad suponen un gasto millonario concentrado en pocas semanas que beneficia a unos pocos. Menos postureo lumínico y más infraestructuras para los vecinos. Foto de Miguel Ángel Ruiz. 


Sabemos que La Loma y Las Villas tienen un alma vibrante que se entrega en cada feria y cada tradición. Pero nos duele que esa pasión no se vuelque con la misma fuerza en proteger nuestro mañana. A veces, y citando a la ciudad de Úbeda como ejemplo, parece que nos hemos quedado atrapados en la belleza de lo efímero. Somos un escaparate deslumbrante, pero las próximas generaciones no pueden vivir solo de recuerdos. Mientras ponemos el alma en la estética de una Semana Santa o nos detenemos por la Feria de San Miguel ubetense, las venas de nuestra tierra —sus infraestructuras— corren el riesgo de secarse.

Debemos entender que el turismo sostenible y el cicloturismo son motores reales de desarrollo que pueden convivir y reforzar nuestra hostelería. Las vías verdes representan la creación de empleo estable, digno y sano, ofreciendo una alternativa de calidad que alivie la estacionalidad que tanto afecta a nuestros empresarios y trabajadores del sector servicios. Apostar por la Vía Verde es apostar por un modelo que respeta nuestro entorno y fija población al territorio, generando una riqueza que se reparte durante los doce meses del año.

A pesar de las dificultades, como ya he dicho anteriormente el trabajo incansable de esta plataforma ha dado frutos que demuestran que la perseverancia tiene recompensa. En este tiempo, hemos logrado otros hitos históricos como la inclusión de las estaciones férreas  de Úbeda y Baeza-Begíjar (línea Baeza Utiel) en la Lista Roja de Patrimonio de Hispania Nostra, una llamada de atención para evitar su ruina definitiva. Asimismo, hemos conseguido dotar de una identidad propia a todo el trazado con el bautizo de la línea Baeza-Utiel como "Vía Verde del Renacimiento", transformando un viejo sueño en un proyecto reconocido institucionalmente.

Esta falta de impulso general se ve alimentada, en ocasiones, por un exceso de protagonismo en las esferas sociales y digitales. Hay quienes parecen más centrados en la cuota de pantalla y en alimentar pequeños espacios de influencia que en el bienestar colectivo. Resulta desalentador tomando a Úbeda otra vez de ejemplo de ver cómo ciertos "iluminados" de la sociedad  ubetense cofrade en las redes sociales, o grupos polémicos como "Fotos de Úbeda" —frecuentemente cuestionados por su gestión del contenido y la censura—, agotan sus energías en el ruido digital. Priorizan la nostalgia estética sobre la exigencia de soluciones reales. 

Este enfoque en la apariencia frena nuestra capacidad de presión social. Del mismo modo, pedimos una mayor valentía a nuestros representantes políticos; necesitamos que miren más allá de las siglas y que ejecuten realidades tangibles que ya están proyectadas.

En este año del centenario de la línea Baeza-Utiel (1926-2026),  la historia nos recuerda que las oportunidades perdidas pasan factura. No podemos permitir que la Vía Verde sea otra promesa incompleta, como lo ha sido el proyecto realizado en el año 2004 por la Diputación Provincial de Jaén. Reivindicamos que aquel plan se actualice y que la reconversión del trazado en las localidades de Begíjar, Baeza, Úbeda, Torreperogil y Villacarrillo sea, de una vez por todas, una realidad.

Hoy contamos con el respaldo de casi 3.000 miembros, una fuerza civil que exige altura de miras. Ojalá la clase política y los sectores sociales siguieran el ejemplo de Miguel Ángel Ruiz y Juan Ángel López Barrionuevo, fundadores de esta plataforma. Ellos representan a esa Úbeda que tiene que despertar, la que lucha por su ciudad desde el compromiso real y el trabajo constante.

Mención aparte merece nuestro portavoz de esta Plataforma, Luis Marín López, destacado activista de la provincia de Jaén. Su trayectoria ferroviaria y su incansable lucha por las infraestructuras, especialmente la recuperación de la línea Baeza-Utiel como Vía Verde, son referentes en todo nuestro territorio.

Mientras otros se pierden en el afán de protagonismo vacío de las redes sociales, ellos actúan con un propósito claro. Son el faro que nuestra comarca necesita para liderar su futuro y cimentar, de una vez por todas, su prosperidad.


En definitiva, la Vía Verde del Renacimiento cumple 6 años demostrando que la unión y la valentía transforman el territorio. Frente al conformismo, la plataforma propone futuro, patrimonio y sostenibilidad. Más infraestructuras y menos escaparate: la ruta hacia el desarrollo de La Loma y Las Villas está marcada.


A modo de cierre, el sexto aniversario de la Plataforma es un punto de inflexión. Tras seis años de trabajo incansable, hemos pasado del olvido ferroviario a una realidad tangible que conecta nuestro territorio. Este proyecto no es solo una infraestructura, es la apuesta por una economía duradera y saludable. La Vía Verde es, sin duda, la columna vertebral del futuro que nuestra comarca necesita. 


sábado, 2 de mayo de 2026

Motores de Cambio en 1926: El ferrocarril Baeza-Utiel y el Embalse del Tranco.

Motores de Cambio en 1926: El ferrocarril Baeza-Utiel y el Embalse del Tranco.

Presa del Embalse del Tranco de Beas. Foto Francisco Miguel Merino Laguna


Juan Ángel López Barrionuevo


En primer lugar, quiero dejar constancia como se muestra en la siguiente foto, la historia de la construcción del embalse del Tranco de Beas (Jaén) es muy a menudo citada por muchos nostálgicos del franquismo como prueba de la capacidad constructora de la Dictadura Franquista. Sin embargo, este relato suele omitir datos fundamentales, simplificando un proceso técnico y político complejo que se inició mucho antes de 1939 y que tuvo un alto coste humano. 

Esta  imagen es un post real de 2026 que celebra el 80º aniversario de la inauguración del embalse. Aunque los datos técnicos son precisos, el enfoque en la figura de Franco y el "logro" de la obra es lo que a menudo se asocia con el concepto de propaganda franquista.

El Tranco de Beas hoy sigue siendo una infraestructura esencial (al 92,27% de capacidad en abril de 2026), pero la memoria histórica rescata el alto coste humano y social que supuso su creación

Apropiación Propaganda: El régimen de Franco se caracterizó por finalizar obras hidráulicas iniciadas con anterioridad (política de los "pantanos") para legitimarse, convirtiendo el Tranco en un símbolo de su "capacidad constructora", a pesar de ser una continuidad técnica de planes previos.

En resumen, el Tranco es un ejemplo paradigmático de cómo el franquismo "expropió" proyectos técnicos anteriores para convertirlos en herramientas de propaganda, ocultando el alto coste humano y la mano de obra forzosa utilizada.


El año 1926 hace 100 años, marcó un hito en la modernización de infraestructuras en el sureste peninsular español, destacando especialmente en la provincia de Jaén, bajo el impulso del Directorio de Primo de Rivera. Dos grandes proyectos, el ferrocarril Baeza-Utiel y el Embalse del Tranco, representaron la ambición de vertebrar el territorio y aprovechar los recursos naturales, aunque con destinos históricos muy distintos. Ambas obras fueron proyectos clave de la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), diseñados para modernizar España mucho antes de la llegada de Franco al poder.  



El ferrocarril Baeza-Utiel y el embalse del Tranco de Beas están estrechamente ligados por haber sido los dos grandes motores económicos y demográficos de la comarca de la Sierra de Segura durante el segundo tercio del siglo XX. 


La foto muestra un reportaje de 1971 sobre el ferrocarril Baeza-Utiel, un ambicioso proyecto ferroviario en España que se convirtió en un símbolo de abandono. Foto Archivo Via Verde del Renacimiento




El Ferrocarril Baeza-Utiel 

Este proyecto nació bajo el Plan Guadalhorce de 1926 con el objetivo de unir Andalucía con el Levante sin pasar por Madrid. 


  • Inauguración: El Rey Alfonso XIII puso la primera piedra el 14 de enero de 1926 en la estación de Linares-Baeza.

  • Estado: Se construyeron túneles, puentes y estaciones, pero nunca se llegaron a poner las vías en la mayor parte del trazado.

  • Paralización: El régimen de Franco decidió abandonar y paralizar oficialmente las obras en 1964, tras un informe del Banco Mundial que cuestiona su rentabilidad.

  • Actualidad: Via Verde del Renacimiento, hoy es una de las principales Vías Verdes de España, aprovechando casi todo el trazado para el senderismo y el cicloturismo.

Esta fotografía histórica muestra la construcción de un túnel para la antigua línea ferroviaria Baeza-Utiel (Foto Archivo Plataforma Vía Verde del Renacimiento). 






El Embalse del Tranco de Beas, situado en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén), es una de las mayores infraestructuras hidráulicas de España, cuya historia combina la planificación técnica previa a la Guerra Civil con la ejecución durante la posguerra.  

Foto de Francisco Miguel Merino Laguna. Enero de 2016, Muestra la presa del Embalse del Tranco de Beas, ubicado en la provincia de Jaén, España.



Origen y Planificación

  • Gestación temprana: Aunque popularmente asociado al franquismo, su origen técnico es anterior. El proyecto fue ideado dentro de los planes de regulación del Guadalquivir a principios del siglo XX, con un proyecto definitivo aprobado en 1927 durante la etapa de Primo de Rivera.

  • Inicio de obras: Las primeras excavaciones comenzaron en 1930 y los trabajos de hormigonado en 1931, antes de la Guerra Civil.

  • Reanudación: Tras la contienda, el régimen de Franco retomó y completó las obras, cerrando las compuertas en febrero de 1944.

Inauguración y Características

  • Inauguración oficial: Francisco Franco lo inauguró oficialmente a finales de mayo de 1946, aunque la finalización total de los detalles técnicos se prolongó hasta 1947.

  • Hito técnico: Al momento de su inauguración, fue el mayor embalse de Andalucía y el tercero de Europa.

  • Capacidad: Ocupa 1.800 hectáreas y tiene una capacidad de almacenamiento de cerca de 500. 

Contexto Histórico y Posguerra

  • Uso de prisioneros: La construcción en la posguerra utilizó mano de obra forzosa, incluyendo a prisioneros contrarios al régimen franquista, enmarcado en el sistema de redención de penas por el trabajo utilizado en grandes obras de infraestructura.

  • Impacto territorial: La creación del embalse conllevó la desaparición de ricas vegas agrícolas, cortijadas y la aldea de Bujaraiza, cuyas ruinas son visibles cuando el nivel del agua desciende

Importancia y Usos

  • Regadío: Ha sido vital para la transformación en regadío de miles de hectáreas en la provincia de Jaén y el bajo Guadalquivir.

  • Hidroeléctrica: Permitió la generación de energía eléctrica necesaria para la industrialización de la posguerra.

  • Turismo: En la actualidad, es un motor turístico clave en la sierra, con actividades como los barcos solares

A 2 de mayo de 2026, el embalse se encuentra en un excelente estado de capacidad, con un 92,42% de su volumen total 467 hectómetros cúbicos tras las lluvias primaverales.

En resumen, el Embalse del Tranco de Beas y el proyecto ferroviario Baeza-Utiel (hoy convertido en la Vía Verde del Renacimiento) son dos grandes hitos de la ingeniería española del siglo XX que comparten origen temporal y una estrecha relación logística durante su construcción. 

Este paisaje corresponde al Embalse del Tranco de Beas, situado en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en la provincia de Jaén, España




A modo de conclusión, Motores de Cambio en 1926: Infraestructura y Propaganda en Jaén 

En 1926, bajo la dictadura de Primo de Rivera, se impulsaron el ferrocarril Baeza-Utiel (Plan Guadalhorce) y el Embalse del Tranco, obras clave para modernizar el sureste andaluz. Aunque el franquismo manipuló  el Tranco como símbolo propio de su "política de pantanos", ambos proyectos fueron concebidos y técnicos continuados de la década de 1920, exactamente en 1926. El Tranco representa la apropiación de obras previas para legitimación política, ocultando la mano de obra forzosa, mientras que ambos marcaron el desarrollo de la provincia de Jaén.


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