Guardianes del bronce, olvidadizos del legado: la doble moral tras la polémica de David Uclés
La controversia sobre el monumento a Leopoldo Saro Marín ha eclipsado el verdadero debate: el silencio de parte de la élite cultural local ante el centenario del ferrocarril Baeza-Utiel y la oportunidad de convertir su legado en futuro.
Escrito por Via Verde del Renacimiento.
Resumen
La polémica surgida en Úbeda el pasado mes de diciembre de 2025, tras las declaraciones del nuevo Hijo Predilecto, el escritor ubetense David Uclés, ha vuelto a poner sobre la mesa un viejo debate: cómo se gestiona la memoria histórica y quién decide qué símbolos deben preservarse o cuestionarse. La propuesta literaria de Uclés de "fundir" el monumento al general Leopoldo Saro Marín, obra de Jacinto Higueras, para dedicar un homenaje a la popular "Chuminica", desencadenó una oleada de críticas por parte de determinados cronistas e historiadores locales, que calificaron al escritor de "bufón" y cuestionaron la legitimidad de sus palabras.
Sin embargo, más allá de la controversia, el episodio deja al descubierto una contradicción difícil de ignorar. Los mismos sectores que se movilizan para defender una estatua permanecen prácticamente ausentes cuando llega el momento de reivindicar el legado más tangible del propio Saro Marín: el centenario del inicio de las obras del ferrocarril Baeza-Utiel (1926-2026). Mientras otras provincias organizan actos conmemorativos y reivindican el valor histórico de esta infraestructura, en Úbeda predomina un llamativo silencio. Esa diferencia entre la defensa simbólica del pasado y el escaso compromiso con su proyección hacia el futuro constituye el verdadero núcleo del debate.
La indignación selectiva
Las palabras de David Uclés deben entenderse en el contexto propio de la creación literaria. La literatura recurre con frecuencia a la exageración, la ironía o la provocación como recursos para estimular la reflexión pública. Convertir una metáfora en un supuesto ataque al patrimonio supone confundir deliberadamente el terreno de la ficción con el del debate histórico.
Sin embargo, algunos cronistas e historiadores locales reaccionaron con una dureza impropia del debate intelectual. En lugar de responder con argumentos, optaron por la descalificación personal, llegando a calificar al escritor de "bufón". Ese tipo de respuestas empobrecen el debate público y proyectan una imagen poco compatible con la serenidad crítica que debería caracterizar a quienes se dedican al estudio y la divulgación de la historia.
La discrepancia es legítima; el descrédito personal, no. Más aún cuando el objeto de discusión era una propuesta simbólica y no una actuación real sobre el patrimonio.
La gran contradicción: defender el bronce y olvidar el legado
Paradójicamente, quienes reivindican con mayor vehemencia la figura del general Leopoldo Saro Marín suelen recordar sus méritos militares, su participación en el Desembarco de Alhucemas o su apoyo al desarrollo de infraestructuras como el ferrocarril Baeza-Utiel.
Sin embargo, cuando llega el momento de poner en valor precisamente esa obra pública, el entusiasmo desaparece.
El año 2026 marca el centenario del inicio de las obras del Baeza-Utiel, una de las infraestructuras ferroviarias más emblemáticas —y también más frustradas— de la España contemporánea. Se trata de una efeméride de enorme interés histórico, patrimonial y territorial. Aun así, en Úbeda apenas se perciben iniciativas impulsadas por aquellos sectores que ahora se presentan como los principales guardianes de la memoria local.
El contraste resulta especialmente llamativo porque en otras zonas afectadas por el antiguo trazado, como Albacete o Requena, instituciones, asociaciones y administraciones sí están aprovechando el centenario para organizar jornadas, exposiciones, actividades divulgativas y reivindicaciones sobre el futuro del corredor ferroviario.
La comparación plantea una pregunta inevitable: ¿por qué se movilizan tantos esfuerzos para proteger un monumento y tan pocos para reivindicar el principal legado material asociado al personaje homenajeado?
Memoria histórica o memoria selectiva
La verdadera memoria histórica no consiste únicamente en conservar esculturas o defender símbolos. También implica interpretar el pasado desde las necesidades del presente y convertir el patrimonio en una oportunidad de desarrollo colectivo.
En este sentido, la ausencia de una implicación visible de parte de algunos historiadores y cronistas locales en la conmemoración del centenario del Baeza-Utiel refleja una preocupante visión reduccionista del patrimonio. Se protege la representación del personaje, pero se olvida la infraestructura que mejor expresa su legado civil.
Esa actitud transmite la sensación de que determinados debates culturales despiertan más interés cuando generan confrontación que cuando exigen trabajo, cooperación institucional o proyectos de largo recorrido.
Una sociedad que sí trabaja por el futuro
Frente a esa actitud inmovilista, existe una realidad mucho más esperanzadora.
La Plataforma de la Vía Verde del Renacimiento reúne ya a más de 2.000 miembros comprometidos con la recuperación del antiguo trazado ferroviario. Su labor cuenta además con el respaldo de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, de numerosos ayuntamientos de la comarca y de especialistas en patrimonio e historia ferroviaria.
Lejos de alimentar polémicas estériles, este movimiento impulsa propuestas concretas para recuperar túneles, viaductos y estaciones, apostando por convertir el antiguo corredor ferroviario en un eje de ecoturismo, movilidad sostenible y desarrollo económico para las comarcas atravesadas por el Baeza-Utiel.
Ese trabajo demuestra que es posible honrar la historia sin quedarse anclado en ella.
Una oportunidad perdida para el liderazgo cultural
Los historiadores desempeñan una función esencial en cualquier sociedad: interpretar el pasado, divulgar el conocimiento y contribuir a construir una memoria colectiva crítica y plural.
Precisamente por ello resulta decepcionante que algunos hayan preferido situarse en la confrontación personal con un escritor antes que aprovechar el debate para impulsar una reflexión más profunda sobre el patrimonio ferroviario, el significado del centenario o el futuro del corredor Baeza-Utiel.
La autoridad intelectual no se fortalece mediante descalificaciones, sino liderando debates rigurosos, promoviendo investigaciones y generando iniciativas que acerquen la historia a la ciudadanía.
Conclusión
La polémica provocada por las palabras de David Uclés terminará pasando. Lo verdaderamente importante es la oportunidad que deja al descubierto.
Una ciudad que dedica más energía a discutir sobre una metáfora que a reivindicar uno de los aniversarios más importantes de su patrimonio ferroviario corre el riesgo de convertir la memoria en un ejercicio de nostalgia selectiva.
Defender la figura de Leopoldo Saro Marín debería significar mucho más que proteger una estatua. Debería implicar reivindicar el proyecto que mejor simboliza su apuesta por el progreso: el ferrocarril Baeza-Utiel.
Mientras algunos continúan librando batallas culturales alrededor del bronce, miles de ciudadanos, ayuntamientos, especialistas y la Fundación de los Ferrocarriles Españoles trabajan para que aquel viejo trazado se convierta en una infraestructura verde capaz de generar riqueza, turismo y oportunidades para las próximas generaciones.
Quizá ahí reside la diferencia entre quienes utilizan la historia como refugio del pasado y quienes la entienden como una herramienta para construir el futuro.